viernes, diciembre 15, 2006

El rosario de la Aurora


Salimos del rinconcito y subimos a la habitación, buscando intimidad y preservativos. Cuando llegamos arriba se encuentra con que su hermano se había pulido las reservas y mi habitación estaba ocupada (mejor no molestar), los gemidos se oían bastante bien desde el otro lado de la puerta. Solución: cogemos el coche y nos vamos al pueblo a buscar una farmacia de guardia donde nos provean de condones. Como no conocíamos bien la zona tardamos en encontrar una, a todo esto llovía a mares y el temporal seguía atizando duro. Regresamos a su habitación empapados, y tiritando de frío, así que llenamos la bañera de agua caliente, ponemos la calefacción al máximo y nos desnudamos rápido, sin morbo ni pasión, colocamos la ropa en los radiadores, nos reímos de nuestras pintas, la verdad es que parecía que habíamos salido de una peli de miedo: despeinados, mojados, morados de frío, las ropas hechas polvo del agua y del barro.... Nos metimos en la bañera, el contacto con el agua caliente era lo mejor que nos podía pasar, fuimos entrando en calor poco a poco, nos relajamos tanto que las caricias empezaron a desaparecer poco a poco, idem que los besos, porque así de calentitos, nos quedamos dormidos en la bañera, cuando despertamos, el agua estaba fría y nosotros igual, nos duchamos en agua caliente, nos secamos como pudimos y nos metimos en la cama helados, el protestando porque yo tenía los pies helados y yo quería que el me los calentara, jajaja, que ilusa! así que entre que yo no te los caliento, venga hombre, que con los pies fríos estoy fatal, pues yo me niego, hombre no seas así,..... me quedé dormida, frita.
Cuando me desperté a la mañana siguiente, el seguía dormido, así que no lo desperté y me fuí lo más sigilosa que pude a mi habitación a seguir durmiendo, el temporal seguía dando caña.
No coincidimos en el desayuno, y cuando dejamos la habitación, vi su coche en el parking, pero no le dejé ninguna nota, total para qué, alguien que se niega a calentarme los pies, no merece ni un triste adiós, jajaja.
En fin, que acabó como el rosario de la aurora, yo que me las prometía muy felices, y acabé con un chaparrón de narices.

6 Comments:

Blogger Mar said...

vi su coche en el parking, pero no le dejé ninguna nota, total para qué, alguien que se niega a calentarme los pies, no merece ni un triste adiós,
TE APOYO, ESTA ES LO MEJOR DEL RELATO, UN MAL INICIO UN MAL FINAL PERO SI UN INDIFERENTE ADIOS.
Mis cariños,
MAR

4:45 a. m.  
Blogger pepe perez said...

Yo no te dejo sin tu ración de calorcito así caigan rayos truenos o huracanes, sin condon tambien se pueden hacer muchas cosas....

7:28 p. m.  
Blogger Kikiusss said...

Pues como dice mi contertulio, no todo es meter y sacar... ¿cómo hubiera sido la noche con un condoncito desde el principio? Pienso que satisfacer el instinto primario no hubiera hecho del momento una noche mágica. ¡¡¡Ay, invierno, invierno!!!

1:14 p. m.  
Blogger Frank Nicotine said...

El no te calentò los pies...ergo, sine copula. Tu lògica no me hace gracia.

Las mujeres y su tendencia al ritualismo nos hacen cada vez màs infelices. La naturaleza es sabia; ¿cuando has visto a una leona pidiendo un masaje de lomo, o a una res exigiendo espejos en el techo?...¿donde quedaron los preceptos de Pestalozzi y las teorìas experienciales del Marquez de Sade?...reflexionen, damas, reflexionen.

Saludos y reflexiones.

7:13 p. m.  
Blogger gatta said...

ni soy una leona, ni me va el sadismo... soy comodona, jajaja. No es un ritual, pero hombre, yo creo que calentar los pies no es tanto pedir, y si no procura que yo estea cómoda, prefiero no imaginarme como podría ser el coito, cuando el estubiera satisfecho a mi que me parta un rayo!. No son caprichos, son formas de comprobar cómo pueden ir las cosas, llámalo visualizar o estupidez mental, me da lo mismo, pero a tisi una mujer no estubiera dispuesta a masajearte el cuello cuando te duele, la seguirías mirando de la misma forma o por el contrario comenzaría a perder puntos?
besos

11:06 p. m.  
Blogger Ary said...

¿Y los pies no tenían olor?

7:22 p. m.  

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